Adele Exarchopoulos interpreta a Adele, una joven que empieza a cuestionarse su sexualidad tras un encuentro fortuito con Emma, una chica de pelo azul a la que da vida Léa Seydoux. Y eso es todo lo que hace falta saber sobre la historia.
Seydoux está magnífica en su papel, pero queda eclipsada por una hipnótica y magnífica Adele Exarchopulos. El director lo sabe y por eso nos regala planos y planos de Adele, la cara de Adele, el cuerpo de Adele, intentando así enseñarnos el alma de Adele.
La primera mitad de la película, con una Adele tímida y asustada, apunta a obra maestra, pero en la segunda, el director se pierde en demasiadas escenas de poco interés. Siguen estando los primeros planos de Adele, y sigue siendo una buena película, pero la genialidad que se respiraba durante la primera hora y media solo aparece en dos o tres escenas, demasiado poco para una película de tres horas.
La polémica ha acompañado a la película por sus escenas de sexo, sin duda las más explícitas que yo haya visto nunca en un cine, pero no voy a comentar más sobre una polémica que no entiendo.
El resultado de todo esto es una buena película, aunque irregular y demasiado larga. Una gran historia de amor y, probablemente, la mejor película que se ha estrenado en España este año.
Además me he enamorado gracias a la película, lo malo es que Adele Exarchopoulos nunca lo sabrá.
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