Esta es una historia sobre un hombre y una mujer. Es una
historia de amor, aunque no sea una de esas historias de amor.
Ella era rubia y con un nombre difícil de escribir, se
llamaba Gwendolyn. Él llevaba gafas y le gustaba leer, ya fuese Dostoievski o los
x-men, su nombre era Peter.
Se habían conocido desde siempre, así que no tenían una
bonita historia que contar.
¿Cuándo se enamoraron? Es difícil de decir. No existe un
momento, un lugar, un minuto, un instante. Si puedes decir el momento exacto en
el que te enamoraste, entonces no estás enamorado. Se usa con demasiada
facilidad esa palabra. Pero si esos ilusos, que con tanta facilidad proclaman
estar enamorados, hubiesen llegado a comprender el amor que había entre los
protagonistas de esta historia, callarían, pues habrían comprendido la falsedad
de sus palabras. El amor entre Gwendolyn y Peter era tan grande, tan hermoso,
que revelaba la fealdad de los sentimientos de todos los demás, su mediocridad.
Ante ellos te sentías como Wertheimer ante Glenn Gould. Pequeño y patético.
Pero ya nadie debe temer esto, pues al universo no le gusta
que haya nada más grande que él. Así que terminó con este inmenso amor.
Fue en el puente que ella siempre cruzaba para ir al
trabajo. La herramienta que el universo usó se llamaba Norman. Norman había
perdido su trabajo en la fábrica porque un niño de algún país lejano lo hacía
por una pequeña parte de lo que cobraba él, su mujer lo había dejado, incapaz
de mirarle después de la muerte de su hija, adicta a la heroína. Eso fue
demasiado para él, y, tras veinte años sobrio, Norman eligió ese día para
volver a emborracharse.
Él también murió en el choque con el pequeño coche de
Gwendolyn.
Y Peter quedó solo, y el hueco de su amor lo lleno una
inabarcable pena.
Nada tenía sentido para él, no sin ella. Los pájaros, las
flores, el mar. Todo estaba cubierto por el manto gris de la tristeza sin fin.
Y él pensó en morir. Si toda su vida había estado equivocado,
y existía un cielo, quizás pudiese verla allí.
Pero al universo no le gusta que haya nada más grande que
él. Así que terminó con esa inmensa pena. Cuando peor estaba Peter, apareció
ella. Era pelirroja y quería ser actriz, su nombre era…
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