viernes, 13 de diciembre de 2013

Envidioso universo



Esta es una historia sobre un hombre y una mujer. Es una historia de amor, aunque no sea una de esas historias de amor.
Ella era rubia y con un nombre difícil de escribir, se llamaba Gwendolyn. Él llevaba gafas y le gustaba leer, ya fuese Dostoievski o los x-men, su nombre era Peter.
Se habían conocido desde siempre, así que no tenían una bonita historia que contar.
¿Cuándo se enamoraron? Es difícil de decir. No existe un momento, un lugar, un minuto, un instante. Si puedes decir el momento exacto en el que te enamoraste, entonces no estás enamorado. Se usa con demasiada facilidad esa palabra. Pero si esos ilusos, que con tanta facilidad proclaman estar enamorados, hubiesen llegado a comprender el amor que había entre los protagonistas de esta historia, callarían, pues habrían comprendido la falsedad de sus palabras. El amor entre Gwendolyn y Peter era tan grande, tan hermoso, que revelaba la fealdad de los sentimientos de todos los demás, su mediocridad. Ante ellos te sentías como Wertheimer ante Glenn Gould. Pequeño y patético.
Pero ya nadie debe temer esto, pues al universo no le gusta que haya nada más grande que él. Así que terminó con este inmenso amor.
Fue en el puente que ella siempre cruzaba para ir al trabajo. La herramienta que el universo usó se llamaba Norman. Norman había perdido su trabajo en la fábrica porque un niño de algún país lejano lo hacía por una pequeña parte de lo que cobraba él, su mujer lo había dejado, incapaz de mirarle después de la muerte de su hija, adicta a la heroína. Eso fue demasiado para él, y, tras veinte años sobrio, Norman eligió ese día para volver a emborracharse.
Él también murió en el choque con el pequeño coche de Gwendolyn.
Y Peter quedó solo, y el hueco de su amor lo lleno una inabarcable pena.
Nada tenía sentido para él, no sin ella. Los pájaros, las flores, el mar. Todo estaba cubierto por el manto gris de la tristeza sin fin.
Y él pensó en morir. Si toda su vida había estado equivocado, y existía un cielo, quizás pudiese verla allí.
Pero al universo no le gusta que haya nada más grande que él. Así que terminó con esa inmensa pena. Cuando peor estaba Peter, apareció ella. Era pelirroja y quería ser actriz, su nombre era…

sábado, 30 de noviembre de 2013

Martha



Hola Martha ¿Reconoces mi voz? Soy yo, el viejo Tom Frost.
Sí, ha pasado mucho tiempo, veinte años quizás más.
Yo estoy bien ¿Tú cómo vas?
Me alegro de escucharlo, supe que tuviste un crío. Yo me casé también ¿Sabes?
No, no tuve hijos, ya sabes como soy. Así que eres muy feliz. No sabes cómo me alegro.
¿Recuerdas nuestros buenos días? Aquellos de poesía y prosa. Solo nos teníamos el uno al otro, una cama y cerveza. Nada podía hacernos daño, o eso parecía.
Sí, yo también sonrío al recordarlo. Éramos jóvenes e idiotas. Hay que ver cómo hemos cambiado. Supongo que hemos madurado.
Deberíamos quedar un día, tomar un café. Ahora no vivo lejos de allí ¿Sabes? Tengo algunas cosas que contarte.
¿Cómo qué? Bueno Martha, la verdad, llevo mucho tiempo queriendo llamarte porque ¿Sabes? Aún sigo enamorado de ti. Sé que han pasado veinte años quizás más, y que lo nuestro no estaba destinado a durar. Pero pienso en ti y no sé explicarlo. Quiero verte y nada más.
Y esto es, Martha, lo que te diría si me atreviese a llamar.



Esta canción es lo que me ha inspirado.


jueves, 28 de noviembre de 2013

No te rías



No dejes que la pena
No te deje dormir
Ni que el amor
Te concilie el sueño
No llores al poeta
Él no quiere ver sufrir
No permitas que Dios
Sea tu dueño
No te rías
Con voz falsa y cansada
No, no te rías
Así no te rías
No sigas inacabada
No digas
Que no estás enamorada
No, no te rías.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Mary Sue



Mary Sue duerme con un antifaz, para que la luz no la despierte. Nunca lleva nada más puesto al dormir.
Mary Sue tiene poco que hacer, ella es la mejor cantante de su generación, pero, realmente, todo lo que ha hecho en su vida es nacer con una voz que te llega al alma. Es fácil comprender por qué siempre está triste.
Cuando no tiene que hacer ella empieza a pensar, y entonces se da cuenta de lo horrible que es el mundo. Y le entran ganas de morir. Así que para evitar pensar va a fiestas, se droga, folla y bebe, todo por intentar huir de esa oscuridad que flota sobre ella. Se tira de cabeza al hedonismo para escapar de la insoportable realidad.
Pero no siempre es fácil, la cicatriz de su muñeca es la prueba. Intentar ocultarla es imposible, ni las pulseras, ni las mangas largas consiguen hacerlo, por eso ya no la oculta y la lleva orgullosa, como un recuerdo de lo débil que es.
Hay algo más que oscuridad en Mary Sue, no es solo una voz que te toca el alma y las entrañas. No sería la chica más guapa de la ciudad en ninguna ciudad, pero hay algo en ella que no tiene nadie más, algo que no todos pueden ver, pero que si eres capaz de descubrir no podrás olvidar.
Yo lo vi. Supongo que es la ventaja de tener un alma atormentada, puedes ver ese tipo de cosas. Las personas felices están cegadas por su brillante felicidad. Es como un sol que no deja ver las estrellas.
Le había prometido que la llamaría y la había llamado.
Quedamos en un bar cualquiera. La mejor cantante de su generación y yo, el mejor escritor de mi generación. Y lo mejor era que las cañas estaban a un pavo, y hasta traían tapa.
Solo éramos nosotros y un par de borrachos que no se callaban. Se respiraba la puta magia en el aire.
Hablamos de lo que hablan dos personas que odian el mundo. Básicamente consiste en criticar a la humanidad.
Fue un rato agradable, aunque triste en cierto modo.
Luego fuimos a su casa y follamos y no fue triste para nada. Una vez más su voz se convirtió en un grito que te llegaba a las entrañas, me removía el alma y hacía que mi polla se agitase. No, no fue triste para nada.
Observé su cuerpo pálido desde el otro lado de la cama, ella también me miraba, fijamente, como si buscase algo en mí desesperadamente. Seguía tan depilada como la última vez, rosa contra blanco. Ella apartó la mirada, sin decirme si había encontrado eso que buscaba o si se había dado por vencida.
Fue justo entonces cuando me di cuenta de que nunca la había visto sonreír.
Me despedí y le dije que esa vez le tocaba a ella llamarme a mí.
Había comprendido que Mary Sue solo me podría traer sufrimiento, que éramos demasiado parecidos, demasiado tristes, desapegados del mundo. Mary Sue, siendo totalmente diferente a mí, era exactamente igual que yo. Y eso nunca funciona, no cuando eres como yo.
Lo sabía y, sin embargo, estaba deseando volver a verla.

domingo, 3 de noviembre de 2013

¿Conoces los cinco puntos para hacer explotar un corazón?

Hay spoilers de Kill Bill, si no la has visto no pierdas el tiempo leyendo esto y corre a verla.

Hay algo en Kill Bill que me fascina (y me refiero a Kill Bill como un todo, aunque siempre destaco el vol.2 con respecto al vol.1). Aun sabiendo que Pulp Fiction es mejor, tendría grandes dudas si me hacen elegir mi película favorita de Tarantino, y Tarantino son palabras mayores.
Conozco mucha gente a la que no le gusta Kill Bill, al parecer es una de esas películas ¨polémicas¨ que, o te encantan, o no soportas. Gente que ama, por ejemplo, Django, me dice que no le ve la gracia a Kill Bill, y yo no soy capaz de entenderlo.
Hay algo en Kill Bill que me fascina, igual es por lo mucho que bebe de la cultura oriental que tanto me gusta, por la banda sonora, tan genial como siempre, por esos primeros planos maravillosos, o por Uma Thurman, actriz que, a diferencia de Tarantino, nunca he encontrado especialmente atractiva físicamente, pero que borda el papel de asesina con pocos escrúpulos que, katana de Hattori Hanzo en mano, se va abriendo un sangriento camino hasta esa maravillosa pelea final, en la que todo se une para crear una obra de arte. Actores, guión, director, música, todo es perfecto en esa batalla entre la novia y Bill, con esa conversación gloriosa de la que rescato un pedazo.
-¿Cómo estoy?
-Estás preparado.
Podría seguir hablando, podría hablar de los actores, a los que Tarantino saca lo mejor que tienen, o de la dirección marca de la casa. Pero realmente solo tengo una cosa más que decir.
¿Conoces los cinco puntos para hacer explotar un corazón?

sábado, 2 de noviembre de 2013

La vida de Adele

Adele Exarchopoulos interpreta a Adele, una joven que empieza a cuestionarse su sexualidad tras un encuentro fortuito con Emma, una chica de pelo azul a la que da vida Léa Seydoux. Y eso es todo lo que hace falta saber sobre la historia.
Seydoux está magnífica en su papel, pero queda eclipsada por una hipnótica y magnífica Adele Exarchopulos. El director lo sabe y por eso nos regala planos y planos de Adele, la cara de Adele, el cuerpo de Adele, intentando así enseñarnos el alma de Adele.
La primera mitad de la película, con una Adele tímida y asustada, apunta a obra maestra, pero en la segunda, el director se pierde en demasiadas escenas de poco interés. Siguen estando los primeros planos de Adele, y sigue siendo una buena película, pero la genialidad que se respiraba durante la primera hora y media solo aparece en dos o tres escenas, demasiado poco para una película de tres horas.
La polémica ha acompañado a la película por sus escenas de sexo, sin duda las más explícitas que yo haya visto nunca en un cine, pero no voy a comentar más sobre una polémica que no entiendo.
El resultado de todo esto es una buena película, aunque irregular y demasiado larga. Una gran historia de amor y, probablemente, la mejor película que se ha estrenado en España este año.
Además me he enamorado gracias a la película, lo malo es que Adele Exarchopoulos nunca lo sabrá.

domingo, 13 de octubre de 2013

El ladrón de almas


  1. Un tipo corriente en un mundo corriente
  2. El ladrón de almas
  3. Hasta que me tragase las lágrimas
  4. Dime lo que tengo que hacer, y lo haré
  5. Las putas y los asesinos siempre existirán
  6. Como si un dios se riese de mí
  7. Joan, Joanie
  8. Día de suerte
  9. No hay lugar para las emociones
  10. El precio a pagar por la belleza
  11. He comprado cerveza
  12. Al final, todos suplican
  13. No tengo ganas de follar
  14. El camino que conduce hacia uno mismo
  15. Es un precioso día
  16. Walsh
  17. Kang, el conquistador
  18. Ha llegado el día
  19. Lo que dejo atrás
Estos son los nombres de los capítulos que componen mi cuarta novela, el ladrón de almas, que he acabado hoy mismo. Ya llegará el día en el que podáis leerla.